Una virtud muy necesaria en nuestro tiempos…

Una virtud muy necesaria en nuestro tiempos...

Algo sobre nuestro tiempo actual

En este mundo interconectado de forma permanente, donde las comunicaciones van y vienen a velocidades vertiginosas y donde podemos conocer en tiempo real lo que está aconteciendo al otro lado del globo, no es sorpresa que vivamos cada día más de prisa.

Cada vez es más común que las personas se encuentren más aceleradas: en el trabajo las cosas «eran para ayer», en el tráfico todos llevamos prisa y cada día se genera tanta información nueva que es prácticamente imposible que una persona pueda mantenerse plenamente actualizado en un determinado campo del saber.

Inclusive se habla en los entornos médicos y psiquiátricos del «síndrome del pensamiento acelerado» como el mal de nuestro tiempo. (https://www.bbc.com/mundo/noticias-47408019).

Este ritmo de vida frenético está generando un impacto negativo en los seres humanos en diferentes esferas: económico, psicológico, social y sanitario, pues se asocia con niveles más altos de estrés, intolerancia, dificultad para concentrarse, mayor tendencia a la ansiedad y depresión, entre otros.

La virtud como antídoto a una problemática actual

Ante este panorama se vuelve necesaria traer a la práctica diaria una virtud antigua y poco valorada en la actualidad: La paciencia.

A veces descrita como «la ciencia de la paz», es el arte de saber esperar, la capacidad de fluir armónicamente con la Vida y la Naturaleza, sabiendo respetar los procesos y los momentos y apreciando lo que el presente nos trae.

La paciencia es una forma de discernimiento, pues cada cosa tiene un momento y lugar adecuados para suceder y solo con paciencia lo podemos encontrar.

La paciencia como Amor

La paciencia también es una forma de Amor reflejado en cortesía, como cuando un maestro sabe respetar el ritmo de aprendizaje de su alumno, le ayuda a cultivar y a desarrollar todas sus potencialidades. 

La paciencia es también una forma de Fe, es hacer lo que nos dicta el deber, confiando en que aquello que no está en nuestras manos marchará de manera favorable. Es creer que todo lo que sucede es para bien.

La paciencia es un ejercicio de Voluntad, pues a través de la conciencia de nuestros actos, emociones y pensamientos es que ponemos en práctica esta virtud.

Saber fluir con el tiempo

Un refrán antiguo reza de la siguiente manera: «No por mucho madrugar, amanece más temprano». Por más que los seres humanos intentemos acelerar las cosas, la Naturaleza nos enseña que el secreto de la Vida es el saber esperar. Si forzamos las cosas, entonces son prematuras y por tanto más frágiles.

Pongamos en práctica esta virtud tan necesaria, en cada uno de nuestros entornos, con cada persona con quien nos relacionemos e inclusive con nosotros mismos.

Hay que recordar cómo respirar, trabajar, descansar y vivir siguiendo los ritmos naturales de la Vida.


Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.

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