Algunas reflexiones sobre la muerte.

En el transcurso del último mes cuatro personas que directa o indirectamente conocí fallecieron.

La muerte es uno de los estímulos filosóficos más potentes para el ser humano. Cada vez que alguien cercano fallece, nos recuerda en mayor o menor grado, nuestra propia mortalidad.

A través del tiempo, han existido diversas corrientes de pensamiento y creencias sobre qué sucede en la muerte y si hay algo más allá o no. Desde las primeras culturas hasta las grandes civilizaciones, desde el campo de las religiones hasta las investigaciones médicas y psicológicas, se ha explorado este que es uno de los mayores misterios para el ser humano. Considero que cada persona debe buscar sus propias respuestas y encontrar serenidad en aquellas ideas que le generen esperanza…o resignación.

En este artículo, pretendo más bien reflexionar un poco sobre cuál debiera ser nuestra disposición natural hacia este fenómeno.

¿Qué es la muerte?

La muerte es parte de la vida. Naturalmente todo lo que vive ha de morir o dejar de existir en algún momento. Desde el microbio más pequeño hasta nuestro sistema solar e incluso galaxias enteras y el universo mismo llegarán, eventualmente, a un final. El tiempo que toman es solo una ilusión propia de la mente humana. El cambio es inherente a la vida y la muerte es parte de ese cambio constante.

La muerte es una de las escasas certezas que tenemos en nuestra vida. Casi cualquier otro elemento de nuestro existir es simplemente el resultado de innumerables posibilidades que, pueden ser o no ser y que se conjugan momento a momento para formar el hilo de eso que llamamos vida. Pero la muerte es un hecho. Un escrito tibetano describe esta realidad de manera poética: “Mañana o la próxima vida, nunca se sabe qué llegará primero”.

La muerte es un misterio. Podemos tener la certeza de que hemos de morir, pero cómo y cuándo, no lo sabemos. Por ello, a mucha gente le causa miedo la muerte, pero más que miedo a la muerte, es miedo a la nada, al vacío, a lo desconocido y a perder aquello que ingenuamente consideramos “eterno”.

Con estas ideas no pretendo transmitir una visión negativa o pesimista de la vida. Por el contrario, invito a la reflexión, a que cada uno investigue e interiorice sus propias ideas respecto a la muerte que es una forma de conocerla, de entenderla un poco mejor y de aceptarla como parte inevitable de nuestra vida.

Comenzamos a morir desde que nacemos, sí. Pero también creo que, cuando asumimos conscientemente nuestra propia mortalidad es cuando realmente empezamos a vivir, a disfrutar cada instante, a atesorar los momentos valiosos que día a día nos regala la vida…

Dejemos de “pre-ocuparnos” de la muerte y empecemos a ocuparnos de la vida. Quien vive bien, naturalmente sabrá morir bien y sabrá aceptar con gratitud el momento en que el libro de esta vida llegue a su final.

Dr. Albert Girón
Instructor Nueva Acrópolis El Salvador

________________________________________________________________________

Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.

Este es solo uno de los muchos temas que abordamos en nuestro curso “Filosofía para la vida”. Si te interesa conocer más, haz clic aquí para tener más información.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *