Pide un deseo a las estrellas


El Todo es mente; el universo es mental.

El Kybalion

Cuando queremos lograr o tener algo, quisiéramos pedir un deseo a las estrellas fugaces y que así de fácil se cumpliera. Pero el mundo no funciona así en realidad. Aunque, ¿y si pudiéramos impactar sutilmente en la realidad para que nos ayudara? 

Un cielo estrellado es realmente hermoso. Realmente… ¿Real? 

Ya sabemos que las estrellas están muy muy muy lejos y que viven por muchos millones de años y que lo que vemos de ellas es su luz, una luz que pasa viajando esas largas distancias por muchos millones de años también. ¿Es posible que lo que vemos sólo es la luz que viajó, pero la estrella que la emitió ya no existe? Pues sí, ese es el caso de varias estrellas, estrellas que ya no existen. 

Esto me hace pensar si todo lo que vemos es real, porque normalmente definimos como real (que existe) algo que podemos ver o percibir con cualquier otro sentido. Entonces, ¿Todo lo que vemos es real?

Después de ver el video tuve otra pregunta: ¿Qué pasa si, sí vemos o percibimos las cosas, pero aun así para nosotros no son reales (no pasaron, no existieron)? 

Pues pareciera que nuestros ojos no son tan precisos o que a nuestra mente no le importara cierta información. De hecho la mente ha evolucionado para que no percibamos la realidad tal cual es. 

Esto es así porque es más fácil para el cerebro procesar la información si está “simplificada”. ¿Sabías que la vista tiene un punto ciego? Así es. Y el cerebro rellena ese espacio con la información que cree que es la más adecuada. ¿Te ha pasado que has estado expuesto a un olor por un largo periodo y después de un tiempo no lo sientes? Para el cerebro si una sensación no es novedosa (o sea que siempre va a estar ahí y no afecta), entonces no vale la pena procesarla. Así hay muchos ejemplos más de los atajos o “hacks” que tiene el cerebro para ser más eficiente pensando. 

Si a esto le sumamos que nuestra historia de vida, lo que hemos interiorizado o nuestras creencias son como un filtro de lo que pensamos, esto significa que en nuestro cerebro tenemos una versión subjetiva y simplificada de la realidad, con el fin de ser más eficiente. Es algo así como la pantalla de una computadora, nosotros vemos los iconos, archivos y carpetas. Es algo fácil de entender y procesar, pero realmente hay muchos cálculos y circuitos por detrás como realidad objetiva.

Entonces nuestra capacidad de percibir la realidad, es decir la consciencia, es esa interfaz con la que nos conectamos. ¿Y qué pasaría si mentalmente modificamos esta interfaz para acercarnos a la realidad que quisiéramos? Entonces la verdadera pregunta es: ¿Somos conscientes de lo que vemos o vemos de lo que somos conscientes? ¿Eres lo que piensas o piensas lo que eres?

¿En qué se parecen el budismo, la física cuántica y la ley de la atracción?

En que todas concuerdan que inicialmente la consciencia es una interfaz que viene por defecto, pero puede evolucionar y conectarnos con un entendimiento diferente y con este entendimiento, lograr nuestros propósitos más fácilmente.

Budismo

En toda la historia, los primeros estudios de la consciencia se encontraron en los Upanishad, que son textos que fueron escritos por ermitaños hindúes, que se cansaron de la realidad que vivían en el día a día y después de buscar el entendimiento de su situación, concluyeron en estos textos que hay una realidad primaria y verdadera, y que nosotros como humanos sólo vemos una manifestación de ésta. 

El budismo está basado en las enseñanzas de los Upanishad. Buda descubrió que, con las prácticas correctas como por ejemplo la meditación, podemos aumentar la consciencia, es decir estaríamos modificando nuestra interfaz para ver el mundo.

Física cuántica

Cuando escuchamos física, pensamos en leyes precisas para predecir las cosas, en un momento estas leyes creyeron que todo era estático y todo lo que iba a pasar y que ya pasó, ya estaba definido y no podíamos cambiar nada, algo así como un destino. Cuando se hizo el experimento de la doble rendija se descubrió algo interesante, cuando trataban de medir los electrones como cuerpos, se comportaban como ondas y cuando los trataban de medirlos como ondas, se comportaban como cuerpos. Es decir, dependiendo de qué se estaba observando el resultado cambiaba. Esto es en esencia una de las cosas más interesantes que propone la física cuántica, el observador afecta la realidad percibida. Esto pasa siempre en la microscópica escala cuántica, en escalas más grandes como la nuestra, este efecto no es tan evidente, pero ocurre también. Es decir que, nosotros como observadores, podemos afectar cómo percibimos la realidad y eso depende enteramente de nosotros.

Ley de la atracción

Seguramente alguna vez has escuchado que para lograr algo tenemos que mentalizarnos. Mentalizarnos es como poner una imagen de fondo de pantalla en nuestra interfaz. Está ahí como un adorno, pero lo estamos viendo siempre y ya que está ahí siempre es lo que nos acostumbramos a ver en nuestra realidad. Es entonces como programar en uno mismo lo que quiere experimentar en la realidad, como cuando nos enfocamos en lo que queremos. Si el fondo de pantalla de nuestra interfaz son problemas, eso es lo que vamos a ver en el mundo. Por el contrario, si lo que tenemos de fondo son oportunidades, entonces eso vamos a evidenciar en el mundo. Y dado que ya sabemos que sólo vemos la realidad parcialmente y la interpretamos en nuestra mente, podemos hackearla para poner ahí las cosas que queramos experimentar.

Existe una realidad única, pero lo que debemos entender es que la percibimos parcialmente, y que entre más desarrollada esté nuestra consciencia, más podremos percibir la esencia última y ver más fácilmente el camino que nos llevará a cumplir los propósitos que les encomendamos a las estrellas. Justo como dice la primera ley universal del Kybalión:

El Todo es mente; el universo es mental. El Todo es el conjunto totalizador. Nada hay fuera del Todo.

Si quisieras profundizar más en el tema, acá te dejo unos links:

Nelson Chicas
Miembro Nueva Acrópolis El Salvador

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Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.

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