Ora et labora

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«Ora et labora», esta frase es una exhortación en latín de la orden benedictina surgida hace más de 1500 años. Significa literalmente «reza (ora) y trabaja».

En el saber popular, se maneja una frase que encierra una idea similar: «A Dios rogando y con el mazo dando».

Más que una instrucción religiosa, considero que esta es una máxima que encierra mucha sabiduría para el ser humano. En dos sencillas palabras nos invita a buscar un equilibrio en nuestra vida.

Ora:

Hace referencia a una acción interior. Es una invitación para entrar en contacto con la propia esencia a través de un momento de silencio y reflexión. Es tener un momento íntimo con el aspecto trascendente del ser humano, concebido como espíritu o como Dios, dentro o fuera de la persona.

A lo largo de la historia y en diferentes culturas han existido múltiples herramientas para hacerlo: la oración propiamente dicha, la meditación, los retiros espirituales, los ejercicios de silencio, la reflexión en soledad, el uso de un diario de vida, etc.

En nuestro estilo de vida actual, constantemente somos bombardeados sensorialmente por una multitud de estímulos a través de la publicidad, los teléfonos digitales, las exigencias laborales, las actividades académicas, las presiones sociales, etc. Es sumamente fácil distraerse en el mundo exterior e inclusive, descuidar el preciado tiempo de nuestra vida, para dedicarnos a ver y criticar la vida de otros, según lo que nos muestran a través de sus redes sociales.

He visto a dos personas cenando en una misma mesa y en vez de conversar en persona, lo hacen a través de mensajes por alguna aplicación del celular. Nos genera angustia apagar el teléfono móvil o separarnos de él, porque automáticamente nos sentimos «desconectados del mundo». ¿No será más bien que nos hemos desconectado del mundo real, por pasar demasiado tiempo inmersos en el digital?

A muchas personas les incomoda estar en silencio o a solas, y para «matar el silencio» encendemos la televisión o la radio así sea para que genere ruido de fondo.

Un ejercicio que resulta incómodo a la mayoría de las personas es simplemente estar frente a otra en silencio y mirándose a los ojos. Muchos comenzarán a reírse de manera nerviosa, a hacer muecas o cualquier otro esfuerzo romper ese momento «incómodo» de encontrarse frente a frente en silencio experimentando la presencia del otro.

Múltiples estudios psicológicos han demostrado el valor de pasar unos minutos a solas y en silencio todos los días. Nos permite conocernos mejor a nosotros mismos, entender nuestros propios estados emocionales y ordenar nuestros pensamientos a través del proceso de introspección (que significa literalmente «mirar adentro»). Por si esto no bastara, el ejercicio ofrece beneficios añadidos como reducir la ansiedad, el estrés y las preocupaciones.

Bastan 15 a 20 minutos diarios para comenzar a experimentar los beneficios. Apaga el móvil, siéntate en silencio y respira. Permítete estar contigo mismo, simplemente ser. Te invito a que pruebes el ejercicio por una semana…

Labora:

Equilibra la ecuación, pues indica una acción hacia afuera. Pero no es una acción cualquiera, pues la consigna es «labora», es decir, trabaja. El trabajo es un ejercicio constructivo o productivo, de cualquier manera, una actividad útil a nosotros mismos y a los demás.

Es el recto esfuerzo del que habla Buda en el noble óctuple sendero y la recta acción que aleja al ser humano del sufrimiento, según el texto hindú Bhagavad Gita. Kant lo emparentó con el «imperativo categórico» en su tratado ético, es decir la acción por deber a la ley moral.

Nuestra acción externa debe servir a otros para ser fértil. La acción en lo externo es solo un reflejo de aquello que prima en lo interior.

Es tomar responsabilidad por aquello que está en nuestras manos o las cosas que «dependen de nosotros» a decir de los estoicos. En lenguaje actual, Stephen Covey lo describe como el primer principio para ser efectivo: la proactividad, responsabilizarnos y actuar sobre lo que pertenece a nuestro círculo de influencia.

Un detalle interesante: Labora, etimológicamente viene del latín «laborare», emparentado con la palabra «labrar», es decir, el trabajo que prepara la tierra para sembrar una semilla. Cada acción genera una reacción. Un trabajo noble sirve de campo fértil para semillas y frutos nobles. ¿Qué semillas estaremos sembrando a través de la tierra que labramos con nuestras acciones cotidianas?

Esta máxima de «ora et labora» nos invita a practicar el equilibrio y la armonía que nos acercan a la felicidad y a la realización filosófica. Ni la pasividad excesiva de una contemplación desmesurada que provocan el alejamiento egoísta del mundo actual, ni el ajetreo frenético de una actividad permanente que termina generando desgaste por falta de renovación y momentos de reflexión, son saludables para el ser humano. Por el contrario, el camino del «justo medio» es el de la virtud y del balance es el más seguro y el más saludable.

Ora et labora amig@ lector.


Dr. Albert Girón
Instructor Nueva Acrópolis El Salvador

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Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.

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