¿A qué suena la música de nuestra realidad?

¿A qué suena la música en nuestra realidad?

Decía Confucio: “La música surge del corazón humano. Cuando son tocadas las emociones, estas se expresan en sonidos y cuando los sonidos toman forma definida obtenemos la música. De manera que, la música de un país pacífico y próspero es tranquila y alegre, y el gobierno, ordenado; la música de un país agitado revela descontento y cólera; y la música de un país en decadencia revela pena y nostalgia del pasado y el pueblo está angustiado. Así pues, vemos que la música y el Gobierno están directamente vinculados entre sí”…

A que suena la música

Reflexionando sobre esta frase, ¿qué podremos concluir sobre nuestra realidad, según la música que se escucha hoy? El panorama no es muy alentador, tomando en cuenta que en los últimos tiempos la música más escuchada entre los jóvenes, y no tan jóvenes, es el reguetón acompañado de su baile, el perreo. No pretendo discutir si está bien o no escucharlo o bailarlo, es el gusto de cada quien; pero reflexionemos un momento: ¿Podríamos decir que las letras de estas canciones incitan lo mejor en nosotros?… No lo creo. Lo que sacan de nosotros, es nuestra parte más instintiva, más básica y, definitivamente, no es lo mejor que podemos ofrecer como seres humanos.

Entonces, ¿dónde queda lo mejor de nosotros? Esa parte interna donde moran las virtudes que hacen brillar al ser humano como el respeto, la concordia, la armonía, la solidaridad, la verdad, la justicia…

¿Tendrá la música la culpa nuestra situación actual? ¡Obviamente no! No podemos culpar a un síntoma más… tenemos que llegar a la raíz. ¿Se debe al gobierno? Tampoco es el gobierno el culpable de cómo se encuentra nuestra sociedad, el gobierno es también un síntoma.

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El origen de la decadencia en la actualidad, eres tú, soy yo, somos todos y cada uno de los ciudadanos. Todos somos parte del problema, es el ser humano en su individualidad, en sus acciones, en sus decisiones, en su manera de pensar; la pelota está en nuestra cancha, no en la del vecino, y aquí es donde las cosas se tornan interesantes: Queremos que los síntomas se curen solos, y sabemos que nada puede sanarse si no se aplican las curas apropiadas. Entonces la pregunta es: ¿qué vas a hacer tú para sanar, para cambiar?

No es tan difícil, ¿sabes? Podemos preguntarnos: ¿En qué creo? ¿Cómo sueño mi país? ¿Cómo me sueño yo? ¿Soy parte de la solución o soy parte del problema?… Sin perder de vista que esto sólo depende de ti y de nadie más.

Si tus respuestas apuntan a algo noble lo que sigue, viene por añadidura. Siempre es válida esa pregunta tan usada: “¿Me gustaría que me hicieran esto a mí? ¿Mis acciones están siendo acordes a lo que creo?” y estos filtros son, sin duda, herramientas útiles para evaluar decisiones, para ajustar tu brújula, para saber hacia dónde ir.

El mundo que soñamos, el país que soñamos, el gobierno que soñamos, no resultará por arte de magia. Será consecuencia del esfuerzo de todos, pero no será rápido.

Ni siquiera tenemos la certeza si nosotros veremos esos cambios, pero si lo hacemos bien, con visión a futuro, con paciencia y sin desesperar, los resultados serán la melodía más hermosa y dulce para los miles de oídos futuros que vendrán.

 

Eva Palomo.
Instructora Nueva Acrópolis El Salvador

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Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.

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