Filosofía…¿Para qué?

Filosofía Nueva Acrópolis

Con un alto grado de certeza me atrevería a decir que la mayor parte de las personas asocian filosofía con planteamientos teóricos complejos, difíciles y… aburridos.

Y es que la mayoría de nosotros, si tuvimos la “suerte” de recibir algunas clases de filosofía en nuestros días de colegio, seguramente tuvimos un encuentro árido con éste campo del saber, que es la madre de todas las ciencias. Por ello muchas personas, cuando piensan en filosofía, evocan en sus mentes un recuerdo desagradable, erróneamente asociado con lo pasivo y mentalmente pesado.

Aunque algunas personas puedan opinar lo contrario, creo que la filosofía es más necesaria hoy que nunca.

Etimología Filosofía

La palabra filosofía, etimológicamente deriva de dos raíces griegas: “Phileo” (amor) y “Sophia” (sabiduría). Por ello, significa una natural disposición o atracción por el saber, por el conocimiento. Decía Aristóteles: “El Hombre tiene una disposición natural a saber”. Todos los seres humanos somos naturalmente curiosos, inquisitivos, nos hacemos preguntas. Y si nos hacemos preguntas, buscamos respuestas, buscamos saber. Entonces los seres humanos, naturalmente, somos filósofos.

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Desde pequeños nos preguntamos cosas como “¿por qué el cielo es azul?”, “¿por qué vuelan los pájaros?”, “¿por qué sale el arco iris?” e incluso siendo niños hicimos preguntas que pusieron en aprietos a más de alguno de nuestros padres como, por ejemplo: “¿De dónde vienen los bebés?”.

Al volvernos mayores, seguiremos haciéndonos preguntas más complejas (aunque lamentablemente, cada vez con menos frecuencia). Usualmente es en los momentos de adversidad cuando vuelve a despertar aquel “niño filósofo” y nos preguntamos “¿por qué me pasa esto a mí?”. A veces hasta decimos (medio en broma, medio en serio): “¿qué estaré pagando?”.

El hacernos preguntas fue lo que permitió que se desarrollaran las ciencias. Decían los antiguos griegos: “Conócete a ti mismo y conocerás el universo.” Al hacer preguntas, al postular analogías, nos permite alcanzar una mejor comprensión de la naturaleza y de nosotros mismos.

El hacernos preguntas, es un arte a la vez, porque más que buscar la respuesta correcta, el truco está en hacernos la pregunta correcta que oriente a nuestra mente en el sentido correcto para encontrar la solución, o al menos, acercarnos a ella.

Vivimos en un mundo, donde es más fácil que se nos indique qué pensar, en vez de pensar nosotros, donde es más fácil que nos ofrezcan información, en vez de buscarla nosotros. Por ello, hemos tomado una actitud pasiva ante la vida, esperando que las respuestas a nuestros problemas e inquietudes nos vengan desde afuera, nos las ofrezcan alguien más. Síntomas como el estrés, como la preocupación (pre-ocuparse de algo), la angustia, las ideas circulares, reflejan que conocemos y dominamos muy poco nuestra propia realidad interior.

Por el contrario, la filosofía nos incita a una sana actividad interior, que lejos de quedar en un ejercicio mental puramente teórico y estéril, busca soluciones fácticas, prácticas, que sean útiles en la vida cotidiana.

Por ello, recalco: La filosofía es hoy más necesaria que nunca. Y a la pregunta: “¿Filosofía para qué?” digo: Filosofía para conocernos mejor, para ser más saludables, para ser más equilibrados e, incluso, para ser más felices.

Dr. Albert Girón
Instructor Nueva Acrópolis El Salvador

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Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.

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