Algo sobre los propósitos de año nuevo

En estos primeros días del año, muchas personas comienzan a hacer una lista con todos los propósitos que nos establecemos para el año que empieza. Para algunos, es incluso una actividad que se hace por inercia, con la convicción de que, pasados unos días, varios de esos buenos propósitos pasarán al cajón de los “pendientes” y quedarán olvidados hasta que el tiempo de volver a elaborar una nueva lista el año entrante.

Estoy seguro de que más de alguno se identificará con este patrón. Pero ¿por qué nos pasa esto? ¿por qué año tras año repetimos el mismo patrón? Reflexionando al respecto, creo que suceden varias cosas:

1- El entusiasmo nos arrebata y elaboramos listas con demasiados propósitos.

Este es quizás un primer error, pues bien dice un dicho sabio: “el que mucho abarca, poco aprieta”. Queremos hacer en un año lo que no hemos hecho en todos los anteriores. Nuestro tiempo y nuestra capacidad de atención son limitados, por ello, es mejor ser prudentes y escoger un máximo 5 propósitos para concentrarnos en ellos. Otra forma saludable de abordar nuestra lista es poniéndonos una meta mensual, en la cual dedicar nuestro esfuerzo y energía, y solamente pasaremos a la siguiente, cuando hayamos cumplido nuestro objetivo.

2- Los propósitos son demasiado ambiciosos o poco realistas.

Muchas veces este error va de la mano con el anterior. Nuestras metas pueden ser tan grandes, que de alguna manera nos autosaboteamos, pues tras unos pocos intentos, nos desilusionamos al ver que es exageradamente difícil alcanzar nuestro objetivo en unas pocas semanas o meses. No se puede correr antes de caminar. Si tenemos un objetivo grande, lo mejor es seccionarlo en objetivos intermedios más pequeños. Por ejemplo, si queremos rebajar 30 libras, no nos concentremos en perderlas todas de una sola vez. Es más adecuado fraccionarlo en pequeñas metas de 5 libras que son más fáciles de alcanzar y que, acumuladas, nos acercarán a la meta final.

3- Mezclamos propósitos incrementando la dificultad para alcanzar la meta.

El clásico ejemplo de esto es: “Me levantaré todos los días a las 4 a.m. para ir al gimnasio y hacer 1 hora de ejercicio todos los días.” Aquí hay una trampa, en este propósito no hay una sola dificultad sino 3: La primera dificultad es hacer ejercicio (asumiendo que no lo hacemos regularmente), la segunda es el tiempo que haremos ejercicio (ver el punto anterior sobre ser demasiado ambicioso: si no somos capaces de hacer 20 minutos de ejercicio al día, ¿por qué aspiramos a hacer 1 hora de una sola vez?) y la tercera dificultad es levantarnos más temprano de lo usual. Seguramente algunas personas tienen la determinación para cumplir este objetivo de una sola vez, pero al igual que en el caso anterior, es más estratégico fraccionar una meta grande, o que requiere de varios esfuerzos, en movimientos más pequeños.

4- No damos seguimiento a los propósitos.

En algunos casos, nos limitamos a enumerar propósitos para que se los lleve el viento. Para aquellos que sí los escriben y se toman el tiempo de reflexionarlos y depurarlos, un error común es guardarlos y no hacer seguimiento. Nuestros propósitos (recordar que un máximo de 5 es realista) deberían estar siempre visibles: en nuestro escritorio, en nuestra mesa de noche, en nuestra agenda. Así los mantendremos siempre presentes y podremos saber con facilidad si nos estamos acercando a ellos o no.

5- Reprocharnos si fallamos en un propósito.

A veces, si hemos cometido alguno de los errores previos, en años anteriores, solemos desmoralizarnos y no nos atrevemos a seguir retándonos con nuevos objetivos. No seamos tan duros con nosotros mismos, démonos la oportunidad de volver a empezar, con mejor estrategia. Cada logro nos motivará a llegar un poco más lejos.

Finalmente, en estos días escuché una frase interesante que me gustaría compartir contigo: “No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de hacer lo ordinario de manera extraordinaria”. Disfruta cada experiencia, agradece cada nuevo día y que al final de este año puedas decir: “¡Misión cumplida!”

Dr. Albert Girón
Instructor Nueva Acrópolis El Salvador

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Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.

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