5 LECCIONES DE VIDA QUE HE APRENDIDO CON WAZE

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¿Qué lecciones de vida en pleno siglo XXI nos puede enseñar la tecnología?, vivimos permanentemente conectados a nuestros dispositivos móviles, con múltiples aplicaciones que buscan facilitarnos la vida de un modo u otro.

Por ser este un blog digital, seguramente la mayoría habrá utilizado o al menos escuchado sobre Waze, una aplicación para conductores que busca hacer más eficientes los viajes, buscando las rutas más despejadas para llevarte de un punto a otro en el menor tiempo posible y evitando el tráfico característico de las ciudades. Yo la suelo usar con alguna frecuencia y he tenido varias experiencias, algunas gratas y otras no tanto.

Para los filósofos, la Vida es un camino o sendero por recorrer, por ello un día reflexionaba y pensé medio en broma, medio en serio: “Algún día escribiré un artículo sobre lecciones de vida que he aprendido con Waze”. Es así como te comparto algunas ideas extraídas de mis experiencias con esta app.

1- Para definir la ruta idónea es necesario conocer el punto de partida y definir hacia dónde queremos llegar.

Mediante la geolocalización del dispositivo móvil, la aplicación ubica el punto de partida y el usuario determina hacia dónde se dirige. Con ello, se presentan una variedad de opciones para llegar a nuestro destino.

Esto, que parece tan obvio y que la aplicación realiza con tanta facilidad, lo pasamos por alto tantas veces en nuestra vida. “¿De dónde vengo?” “¿Hacia dónde voy?” son algunas de las preguntas filosóficas más profundas que el ser humano se ha hecho a lo largo de la historia.

¿Cuánto tiempo dedicamos a buscar respuestas a estas preguntas? ¿Tenemos claro hacia dónde queremos llegar en nuestro existir individual? ¿Y en el colectivo? Rescato una frase del célebre filósofo estoico Séneca: “Cuando un hombre no sabe hacia dónde navega, ningún viento es favorable”.

Para la app, el criterio para escoger las posibles rutas es claro: Llegar en el menor tiempo posible, porque en el mundo moderno “no hay que perder tiempo”. (Irónicamente vivimos en una sociedad que nos abruma con opciones para “matar el tiempo”, pero dejemos eso para otro blog.)

¿Y en la vida, cuál es el criterio para buscar mis rutas?

Esta idea encierra una importante clave existencial y moral. Está de moda la mentalidad egocentrista de “el fin justifica los medios”. El criterio actual es: Mientras yo consiga lo que quiero, no importa el precio a pagar ni quién lo termine pagando.

Esta misma consigna se repite en el colectivo. Queremos desarrollo económico, tecnológico, industrial… pero ¿a qué costo? El deterioro medioambiental, la insostenibilidad de los modelos actuales a expensas del crecimiento de la brecha de desigualdad socioeconómica y del bienestar de las futuras generaciones, son algunos ejemplos de los efectos de esta forma de pensar.

Es importante saber para dónde vamos. Sí. Pero también es importante saber desde dónde comenzaremos a movernos. En otras palabras, conocer nuestros principios, aquellos valores no negociables que servirán como criterio para saber escoger la mejor ruta para llegar a mi destino.

2- La ruta más corta no es necesariamente la más eficiente.

Existen muchas maneras de moverse un punto a otro. Usando lógica simple la ruta más corta debiera ser la más rápida. Esto podría ser verdad para todos los casos, si no existiera el tráfico o las obstaculizaciones. Pero ¿qué pasa cuando en la ruta hay congestión, un accidente o bloqueo vial? Ahí cambia la cosa, y entonces hay que buscar vías alternas que, aunque sean más largas tendrán menos carga vehicular y nos permitan fluir mejor. (de hecho, este es el principio sobre el que funciona la aplicación).

Extrapolando esto a la vida, a veces buscamos el camino “más fácil” o “corto”, tratamos de encontrar atajos que nos permitan ahorrar tiempo y energía. Por ejemplo: no estudiar y copiar en un examen, mentir para evitar un compromiso adquirido, etc. Es importante evaluar no solo las consecuencias inmediatas, sino también aquellas a largo plazo de nuestras decisiones, pues muchas veces, la solución fácil puede ser la más costosa.

3- La ruta más rápida no siempre es la más segura.

Esta idea se comprenderá fácilmente en algunos países latinoamericanos. Debido a la delincuencia y violencia social en ciertas ciudades, hay zonas donde se puede circular con bastante seguridad y otras que, por prudencia, es mejor evitar. Dado que, actualmente, la aplicación no toma en cuenta este criterio al momento de ofrecernos las rutas más despejadas, toca recurrir a la experiencia para decidir si la sugerencia que nos ofrece la app es realmente la más conveniente o si es mejor buscar rutas más seguras, aunque invirtamos un poco más de tiempo.

En nuestra vida, a veces sacrificamos nuestra seguridad y la de otros por hacer las cosas a la carrera o para “salir del compromiso”. De hecho, buena parte de los accidentes comunes y laborales suceden porque hacemos las cosas rápidamente y nos saltamos estándares o medidas de seguridad. Por ejemplo, salir deprisa para irnos de viaje sin tomarnos el tiempo de revisar nuestro vehículo para corroborar que el mantenimiento está al día y que cuenta con el equipo básico para una emergencia, cambiar una bombilla subiéndonos a una mesa o silla para no “perder tiempo” buscando una escalera, manejar a altas velocidades por salir muy cerca de la hora de un compromiso, etc.

4- El mapa puede cambiar.

De manera regular los programadores de la aplicación generan actualizaciones para mantener al día los mapas y las rutas con las que trabaja la app. Para ello se toman en cuenta los cambios de nomenclatura de las calles, nuevas plazas o edificaciones en la ciudad.

¿Qué tan seguido actualizamos los mapas con los que dirigimos nuestra vida? Un ingrediente fundamental para vivir con plenitud y salud es el entusiasmo por aprender cosas nuevas. Reconocer las cosas que desconocemos es el principio de la filosofía expresado magistralmente por Sócrates: “Yo solo sé que no sé nada”. Aceptar nuestra propia ignorancia, lejos de servir como excusa, debería ser un motor para investigar y descubrir nuevos conocimientos y puntos de vista para la vida. Esto nos mantiene frescos y jóvenes. Una actitud cerrada y dogmática equivale a quedarse con mapas desactualizados.

5- Los imprevistos siempre son una posibilidad.

Aunque la aplicación es bastante útil, no es infalible. Hay cosas que no se pueden predecir y, por tanto, aunque uno haya escogido una ruta y tenga un tiempo estimado de llegada este puede modificarse según los acontecimientos que vayan ocurriendo en el camino.

La vida es igual, en ocasiones uno hace planes y espera que las cosas pasen de una manera determinada. Sin embargo, sin importar qué tan minucioso sea un plan, siempre hay que guardar una dosis de flexibilidad que nos permita ajustarnos a los cambios para fluir adecuadamente en la vida. Después de todo, el cambio constante es de las pocas certezas que podemos tener en nuestra vida. Los imprevistos incluso pueden obligarnos a cambiar de estrategia o de camino a medida avancemos, pero recordemos que cambiar de ruta no es igual a cambiar de destino.

Termino este artículo con la esperanza de que, así como la aplicación es útil para movernos en las calles de nuestra ciudad, alguna de estas reflexiones te sea de utilidad para seguir avanzando por la vida.


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