Acerca de los orígenes del cómic

Acerca de los orígenes del cómic

“Los héroes hacen algo más que simplemente inspirarnos. Hacen que las cosas parezcan fáciles. Y eso es lo que nos convence de querer ser tal cual ellos.”  

Robert Kiyosaki

 

Contar historias es un arte que viene desde el inicio de los tiempos. Nuestros antepasados ya eran poseedores de ese impulso, de una necesidad de expresión por medio de las pinturas rupestres. Las más antiguas datan de un poco menos de 40,000 años. Pinturas tales como las pertenecientes a las cuevas de Altamira con sus ocres animales plasmados en la piedra, los enigmáticos jeroglíficos del antiguo Egipto o, posteriormente, las columnas de Trajano en la Roma imperial, que describían las victorias de sus ejércitos.

Pasados los siglos y entrados en la edad media, en el siglo XI, aparecen las cristaleras y los tapices como el Tapiz de Bayeux. Los monasterios fabricaban hermosos manuscritos con ilustraciones en Europa. En la aún no conocida América, los Aztecas y Mayas elaboraban sus códices y, en Japón se contaban historias a través de los recursos ilustrativos. En Europa, en el siglo XVIII, se comenzaron a crear las pinturas en series, que contaban una historia, como lo apreciamos con William Hogarth.

Sin duda, la plasmación de historias por medio del texto dio un gigantesco paso en 1446 con la invención de la imprenta. Su siguiente gran paso sería con la reproducción masiva que se vuelve posible con el aparecimiento de la litografía en 1789. En Europa empieza a surgir la impresión de estampas.

En el siglo XIX, Francisco de Goya nos regala su serie Los Caprichos, donde describe a la sociedad de su momento, época misma donde la ilustración de libros infantiles es de gran demanda. Gustave Doré crea versiones ilustradas de La Biblia y El Quijote.

A partir de 1824 Rodolphe Töpffer comienza a escribir novelas ilustradas para sus alumnos en un internado en Suiza. Él mismo fue el primer en describir que era un cómic: “Una serie de dibujos acompañados de una o dos líneas de texto. Los dibujos sin estos textos solo tendrían una oscura significación, el texto sin los dibujos no significa nada.”

Acerca de los orígenes del cómic

 

La aparición de los cómics, como lo conocemos en este tiempo, tomó su auge a finales del siglo XIX por medio de revistas y periódicos donde llegaron a miles de lectores. En 1830 da inicio la caricatura política por medio de la revista Le Caricature, llegando seguidamente las primeras revistas de historietas infantiles. Aparecen también las historietas británicas “Punch” (1841), “Puck” (1877), “Judge” (1881) y “Life” (1883). Ya en 1893 aparecen los primeros suplementos dominicales a colores y por medio de la prensa su difusión masiva se presta para llegar a muchos más lectores.

En los primeros años de la prensa popular encontramos 2 periódicos que brindan y disputan quien brinda la información a los lectores: el New York World, perteneciente a Joseph Pulitzer, y el New York Journal, perteneciente a Randolph Hearst. Ambos empresarios empezaron a contratar a los mejores dibujantes, para de este modo empezar a publicar los primeros cómics: “The Katzenjammer Kids”, de Rudolph Dirks (1897) y “Happy Hooligan”, de Frederick Burr Opper (1899), ambos publicados en el New York Journal. Una historieta relevante en ese tiempo fue “The Yellow Kid” de Richard Felton Outcault, este fue el primer cómic coloreado.  

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El siglo de Oro del cómic se dio en el siglo XX, a partir de 1929. Previo a esta época, uno de los cómics más representativos fue “Little Nemo in Slumberland” (1905). Ya en el género se empieza a introducir en los argumentos la fantasía. Encontramos a “Krazy Kat” de George Herriman (1911) con personajes animales humanizados. Encontramos otra tendecncia de esa época que son los cómics femeninos, como “Little Orphan Annie” de Harold Gray (1924).

Los personajes nacidos primero como dibujos animados empiezan a hacer su aparición simultánea en los cómics tales como: “Betty Boop” de Fleisher y Couniham (1925) y “Mickey Mouse” de Walt Disney (1930). En la década de 1930 se inaugura la Edad de Oro del cómic en Estados Unidos, Europa y Japón. Editoriales como All Star Comics, Action Comics y la muy conocida Detective Comics (DC Comics) empezaron a dar al mundo sus publicaciones. Personajes icónicos empiezan a surgir tales como: “Tarzán” (1929), “Dick Tracy” (1931), “Flash Gordon”, “Superman” (1938), “Batman” (1938), “La Mujer Maravilla” y “El Capitán América” (1941).

Esta ha sido una breve reseña del origen de los comics. Hasta nuestros días el cómic, considerado como el noveno arte, nos comparte globalmente historias inspiradoras de mortales y dioses, donde el bien se enfrenta al mal para que la justicia resplandezca, o historias de la cotidianidad de la vida humana para robarnos una risa, o de graciosos personajes que en algún momento nos acompañan y conmueven. 

Sin duda alguna hay mucho más que decir de los cómics y sus grandiosas historias, y las historias que están por venir. Esperamos que no solo podamos disfrutarlas, sino también ser parte de estas historias para que, pasados los siglos, éstas narren a la posteridad cómo nosotros creíamos en la justicia, el valor, el amor, la amistad y el buen humor.

 

Carlos Garay, miembro Nueva Acrópolis El Salvador

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