La importancia de reflexionar nuestras decisiones

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“En lo referente a todos los actos de iniciativa y creación, hay una verdad elemental, y es el momento en que uno se compromete definitivamente; luego, la providencia también se mueve.” 

Goethe

Muchos autores clásicos y modernos nos comparten la importancia de la decisión, por ejemplo, Joanne Kathleen Rowling nos comparte acerca de la decisión en su libro Harry Potter y la cámara secreta: “Son nuestras decisiones las que muestran lo que podemos llegar a ser. Mucho más que nuestras propias habilidades.

¿Por qué son tan importantes las decisiones que tomamos?, ¿habrán buenas y malas decisiones?, ¿nos damos cuenta de la diferencia de ambas al tomarlas?, ¿qué nos lleva a tomar una decisión? Estas son preguntas válidas y de mucha utilidad para la vida cotidiana. Nuestro propósito no es brindar una respuesta contundente, sino más bien, que estas preguntas lleven a la reflexión y brindar algunas pautas acerca de este tema.

Primero, ¿de dónde proviene la palabra decisión?, ¿qué significa? La palabra decisión proviene del latín “decisio” y su significado es ‘la opción escogida ante todas las posibilidades’. Desde el punto de vista léxico se compone por el prefijo “de” (dirección de arriba abajo, alejamiento, privación), “caedere” (cortar, talar, matar), más el sufijo “-ción” (acción y efecto). Tony Robbins nos comparte: “Tomar una verdadera decisión significa comprometerse en alcanzar un resultado, y luego descartar cualquier otra posibilidad que no sea esa”.

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Tomamos decisiones a diario: cómo nos alimentamos, cuántas horas dormiremos para recuperar energías, si bajamos o no de peso, qué ropa usaremos cada día, cómo desarrollaremos los talentos que tenemos, quién será la pareja con la que compartiremos nuestros sentimientos, cuáles serán las amistades con quienes compartimos el tiempo, cuánto tiempo pasamos con la familia, en qué gastamos nuestro dinero y tantas otras más.

Algunas de estas decisiones pueden cambiar el curso de nuestra vida, tornarla más feliz o enfrentarnos a serias dificultades. Por supuesto que el resultado de varias de nuestras decisiones no lo podemos ver inmediatamente. El enfocarnos demasiado en el corto plazo es una de las principales razones por la que no se contemplan los efectos distantes de una decisión.

Cuando vivimos de forma inconsciente corremos el peligro de tomar malas decisiones. Vivir inconscientemente significa, en este contexto, optar por la decisión más placentera en ese momento y no por la más conveniente. Es no darse cuenta de lo que realmente sucede y puede ocurrirnos a continuación. Vivir inconsciente es como estar en un río en una pequeña barca, dejándose llevar por la suave corriente hasta donde ésta nos lleve, mientras descansamos placenteramente en el trayecto. Pero un buen día el estrepitoso estruendo del agua nos inquieta y nos damos cuenta de que vamos rumbo a una catarata, y ya no hay tiempo de tomar los remos para cambiar de curso o dejar la embarcación y nadar.

Por eso, querido lector, para tomar las mejores decisiones que contribuyan a tu felicidad y la de los que te rodean, hay que reflexionar. Reflexionar hacia dónde vas nunca será una pérdida de tiempo, puesto que tú vales mucho para dejar al azar y a los eventos fortuitos el rumbo de tu valiosa vida.

 

Carlos Garay
Nueva Acrópolis El Salvador

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“Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.”

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