Los 3 venenos de la mente y sus remedios

budismo

 

“Lo que sea que un hombre quiera hacer, debe primero hacerlo en su mente.”
Albert Szent Gyorgyi

 

El físico teórico Jyri Kuusela, que trabaja para la Agencia Espacial Europea (ESA) e impulsador del Neurofeedback, aseguró que: “El cerebro siempre está trabajando, aunque estés sentado sin hacer nada y puede ser enseñado para actuar en nuestro beneficio”, citado en un artículo del Diario de Navarra.
De acuerdo a estos estudios, se estima que generamos unos 60,000 pensamientos en un día, de estos el 94% se repiten y de ellos el 80% son negativos o evocan emociones negativas. ¿Qué utilidad puede traer esta información a nuestras vidas? Constantemente los seres humanos buscamos la mejora continua para lograr nuestras metas, para tener una vida plena y autorrealizada, quizá, en este afán de logro nos hemos preguntado en más de una ocasión: ¿Por dónde se debe empezar?

Imaginemos que estamos viendo una presentación proyectada en una pantalla y en ella hay un error ortográfico, la persona que está presentando se da cuenta de ese error, toma un borrador e intenta eliminarlo desde la proyección, lo intenta varias veces sin conseguir modificación alguna, ¿por qué no se corrige a pesar de sus intentos? El error es solo una proyección, para poder corregirlo definitivamente se debe modificar desde el archivo y una vez corregido desde ahí, al volver a proyectar veremos que el texto se muestra de forma correcta.

 

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En nuestra cotidianeidad sucede de forma similar: la proyección en la pantalla son nuestras acciones en el mundo y el archivo sería nuestro pensamiento.
Las enseñanzas budistas tibetanas nos comparten que hay 3 venenos que genera nuestra mente: la hostilidad, el apego y la ignorancia. Pero, a su vez, hay también 3 remedios que la mente misma puede generar: No desear mal a nadie, llevar una vida virtuosa y dominar la mente.

La hostilidad indica una actitud provocativa y contraria -generalmente sin motivo alguno- hacia otros seres, ejemplos comunes son: estando en el tráfico pesado cuando las bocinas suenan constantemente, sabiendo que esto no ayudará a que se acelere la situación; arrancar hojas de árboles sin ningún sentido aparente; golpear paredes o pensar negativamente de alguien; planear un acto de venganza, aunque sea solo sea en nuestro interior; o la más común, tener pensamientos negativos acerca de nosotros mismos, que en algunos casos llevan al suicidio o atarnos a relaciones tóxicas por no tenernos en alta estima. Su remedio es no desear mal a nadie, incluidos nosotros mismos.

El primer paso es identificar esos pensamientos y, cuando nos visiten, reconocer que acogerlos no nos traerá beneficio alguno. ¿Nos ha hecho más felices o ha corregido alguna situación pensar o desear el mal?. Muy seguramente, lo único que ha dejado es un desperdicio de energía o tiempo que pudimos invertir en alcanzar nuestros sueños.

Por otro lado, el apego no solo se manifiesta en nuestras posesiones materiales donde fácilmente se puede evidenciar sino que también aparece en nuestras posturas mentales o puntos de vista. Por ejemplo, pensar que somos de una manera porque pertenecemos a una nacionalidad en particular, o que como pensamos actualmente es la única forma en que podemos llegar a conocer todas las cosas. Su remedio es llevar una vida virtuosa, compartiendo tiempo en causas altruistas a las que somos afines; desarrollar la generosidad, compasión, amistad, empatía, solidaridad y amor hacia otros seres.

 

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Finalmente, la ignorancia no solo se manifiesta en el ámbito educativo, también en desconocer nuestras propias potencialidades y aquellas cosas que juegan en contra nuestra por no saber cómo funcionan, tal como las emociones y pensamientos, que en un estado de reflexión y meditación pueden ser identificadas. El dominio de la mente consiste, inicialmente, en sustituir poco a poco los pensamientos perniciosos por pensamientos que contengan algo de utilidad para nosotros y nuestro entorno.

De forma que, como en el ejemplo del proyector, son nuestros pensamientos los que debemos comenzar a modificar. Si bien es cierto, no es una tarea fácil, pero tampoco es imposible y estamos llamados a hacerla. Trabajar en nuestra mente no solo genera armonía y bienestar propio, sino que nos lleva a actuar en la consecución de un mundo más bueno, bello y justo para todos.

Carlos Garay, miembro Nueva Acrópolis El Salvador

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Aclaración: Las opiniones vertidas en este artículo son exclusivas del autor y no representan necesariamente una postura oficial de Nueva Acrópolis El Salvador.

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